CINEFILIA

Estrenos

Bovarismo

Escrito por cinefiliacinefilia 19-05-2016 en Estrenos. Comentarios (0)

Logan Marshall- Green, el marqués, primer amante de Enma, Mia Wasikowska.

Madame Bovary (2014) **

Se entiende por bovarismo el estado de insatisfacción crónica de una persona, producido por el contraste entre sus ilusiones y aspiraciones -a menudo desproporcionadas respecto a sus propias posibilidades- y la realidad, que suele frustrarla. Término usado en referencia a la insatisfacción de la protagonista de Madame Bovary, por supuesto.

Bovarismo es lo que nos da al ver esta versión, ya que conociendo la novela de Flaubert, desde luego esperábamos más de lo que se nos ofrece. Se trata de una Bovary descafeinada. Todos los picos más dramáticos se liman, ni el marido le resulta tan desagradable a esta Enma y ni si quiera llega a tener un hijo, subrayando más el drama económico, convirtiendo al comerciante en el verdadero villano de la película.

Se ha recortado mucho el personaje del marido, Charles Bovary, así como el final de la novela, dejando un desenlace abierto a diversas interpretaciones, para quienes no conozcan la historia original, más benevolente con todos los personajes. Una visión más fría sin embargo, rodada en tonos oscuros en interiores y verdes grisáceos en exteriores.

Henry Lloyd Hughes y Mia Wasikowska son los Bovary y Ezra Miller, su joven amigo Leon.

Para Sophie Barthes, su directora, es su segundo largometraje, donde ha contado con un gran reparto de estrellas: Paul Giamatti (Entre copas), Ezra Miller (Las ventajas de ser un marginado), Logan Marshall-Green (La invitación) y una Mia Wasikowska que parece no haber hecho los deberes, se la ve floja o perdida con los verdaderos motivos que mueven a Enma, ya que no los transmite.

SECUENCIA CINEFILIA

El bosque está muy presente en toda la película, ahí se inicia y ahí acaba pero también ahí se muestra la degradación del personaje de Enma, en sus idas y venidas. Un bosque denso, incómodo que la separa de sus anhelos.

MADAME BOVARY EN LA GRAN PANTALLA

Existen más de una decena de adaptaciones cinematográficas de la novela de Gustave Flaubert, publicada primero por entregas en “La Revue de Paris”, en 1856. Sin contar con las por lo menos siete versiones para televisiones europeas y norteamericanas que existen. Casi siempre se ha respetado el título del libro, con lo que sólo se citan estos cuando difieren de “Madame Bovary”.

Tras un primer acercamiento en  EEUU de 1932, “Unholy love”, que traslada la acción a Nueva York, Jean Renoir adaptó en Francia la novela de Flaubert un año después, con gran éxito. Pola Negri, más conocida como actriz de cine mudo, interpretó a la infiel esposa en la versión alemana de 1937. 

Jenifer Jones sí que supo impregnar al personaje del dramatismo que requería, en 1949.

Pasados diez años es en Argentina donde se produce una nueva película sobre la novela francesa, dirigida por Carlos Schlieper. Vincente Minnelli se encargó de la visión hollywoodiense de la Metro Goldwyn Mayer en 1949, con un reparto de estrellas de la época como Jenifer Jones, Louis Jordan y James Mason.

La primera versión en color es una coproducción italo-alemana de 1969,I peccati di Madame Bovary”/ “Die nackte Bovary”Los pecados de madame Bovary/ La Bovary desnuda- que se centra más en el plano sexual.  En Polonia, no mucho después se realiza “Pani Bovary to ja”-Madame Bovary soy yo- (1977) donde Anna, la protagonista, se ve influenciada por las novelas de Flaubert .En 1991, el francés Claude Chabrol revive a Enma Bovary bajo los rasgos de Isabelle Huppert, en una brillante cinta nominada a globos -filme extranjero- y Oscars - vestuario-. Más curiosas pueden resultarnos las versiones de La India y de México: “Maya” (1993), la primera y “Las razones del corazón” (2011), dirigida por Arturo Ripstein




Torre de corrupción

Escrito por cinefiliacinefilia 13-05-2016 en Estrenos. Comentarios (0)

High rise (2015) ****

Segunda película que se estrena en España del británico Ben Wheatley, tras la premiada “Turistas”, a pesar de tener cinco películas en su haber y otra ya terminada. Habitual del género negro, en esta cinta va más allá internándose en los mundos distópicos de J. G. Ballard, autor de la novela  Rascacielos en que se basa.

En un futuro cercano y apocalíptico, hay un grupo de edificios que controla su arquitecto, dejando patente la supremacía de el de arriba sobre el de abajo. Allí da a parar un cirujano huyendo de un pasado misterioso.  La degradación de la idealmente diseñada comunidad no tardará en llegar tras los excesos de las clases altas.

El filme se mueve entre el discurso político de la lucha de clases y la fascinación cinéfila con referencias a David Lynch (la oreja) o a la propia “Blade Runner”, tanto en la torre inclinada, como en la presencia del creador e incluso la oveja de Philip K. Dick. Las fiestas constantes parecen filmadas por Sofía Coppola y hay escenas que formalmente nos recuerdan a “Abre los ojos”.

 Por no hablar de las referencias orwelianas, habituales en cualquier distopía que se precie. Y otras que están, se vean más o menos como “Snowpiecer”, “Metrópolis” o “Farenheit 451” y hasta Terry Gilliam.

Jeremy Irons borda el papel de arquitecto sin parar de traernos a la mente al Tyrell de la distopía de Ridley Scott y su protagonista Tom Hiddleston (La cumbre escarlata) que deambula sin despeinarse, con aspecto entre Peter Weller y Michael Fassbender, en este fin del mundo local ayudado por una abnegada Elisabeth Moss (Mad Men). Aunque Luke Evans (Dracula, la leyenda jamás contada) le roba claramente la película, como el alborotador documentalista.

Un derroche conceptual  y visual para el hasta ahora más familiar Wheatley, cuya esposa Amy Jump firma el guión, del que sale más que airoso aunque en ocasiones está a punto de perder el centro. Lo cual no es difícil moviéndose en este mundo caótico con personajes desbocados donde la frase más coherente la dice un niño: “Ese cielo no existe, idiota”. 

SECUENCIA CINEFILIA

No deja de atraernos sobre manera ese inmenso parking donde los personajes pierden sus coches y que sufre un proceso de corrupción absoluto, al igual que el resto de los espacios del edificio, como el súper o el gimnasio, resultando todos ellos inquietantes.

J.G.  BALLARD Y LA DISTOPÍA EN CINE

A pesar de que posiblemente sea más popular la adaptación de la novela autobiográfica de Ballard “El imperio del sol” (1987) de Steven Spielberg, lo cierto es que este autor británico que relataba ahí su experiencia de niño con su familia en un campo de concentración japonés, pertenece a la llamada nueva ola inglesa de escritores de ciencia-ficción. Llegando a ser referente con una de las primeras obras de clima ficción

Años después en 1996, David Cronenberg adaptó su novela “Crash”, no sin falta de polémica en Reino Unido por su temática sexual mezclando coches y accidentes. Con James Spader, Holly Hunter y Rosanna Arquette.

  

James Spader con ganas de mambo tras un accidente en “Crash”

 “The Atrocity Exhibition” (2000), basada en una novela homónima de Ballard tuvo menos suerte en pantalla, en versión de Jonathan Weiss, su única película. El tema es atrayente: un profesor universitario fascinado por la historia de la violenta autodestrucción de la humanidad.

Una interesante historia corta sobre un futuro donde los humanos están a punto de extinguirse, con niños mutantes, del escritor, se llevó a la pantalla en Portugal en 2002 bajo el título de “Aparelho Voador a Baixa Altitude” sobre el relato "Low Flying Aircraft".

El francés Jean-Claude de Nesle, adaptó también una novela de Ballard para televisión en 1974, “Billion” con un curioso argumento sobre dos compañeros de piso que descubren en casa, un espacio extra, personal que desconocían. Todo se complica cuando permiten entrar a amigos íntimos y familiares.

Añadir el tratamiento de guión que le hizo a Val Guest (El experimento del Dr. Quatermass) para “Cuando los dinosaurios dominaban la tierra” (1970), situada en un imaginado pasado donde convivían humanos y dinosaurios.


Aquelarre en el bosque

Escrito por cinefiliacinefilia 10-05-2016 en Estrenos. Comentarios (0)

La bruja (The Witch, 2015) ***

Basada en leyendas populares, cuentos de hadas, diarios y registros de juicios. Cine de terror de estilo independiente, alejado de las producciones de género y más cercano a films como “La semilla del diablo” o “It Follows”, “La bruja” nos brinda un relato tan realista como fantástico, cumpliendo  con los tópicos del cine de brujas : el bosque, sacrificio de bebés, los aquelarres… generando más terror el poder de la creencia.

Tanto más la creencia religiosa que la diabólica. Haciendo atractivo incluso el lado diabólico, en  la propia bruja joven o la seductora voz de Satán. Mientras el mediocre padre parece Jesucristo directamente, no solo en su físico, siendo reconocibles críticas indirectas sobre el fanatismo religioso.

Su autor, Robert Eggers, la dirige y escribe. Es el primer largometraje del creador de un par de cortos de más de 20 minutos: “EL corazón delator” de Poe y “Hansel y Gretel”, hace como 8 años. Aunque con cámara sobria, defiende un estilo personal en su paso al cine comercial que inauguró Sitges este año pasado y consiguió mejor dirección en Sundance.  

Todos los personajes tienen mucha miga. La joven protagonista  Ania Taylor Joy y su hermano en la cinta, Harvey Scrimshaw, son de lo más tierno y atractivo, insinuando una sesgada sensualidad entre ellos. Los pequeños gemelos son tan molestos como terroríficos y el bosque sólo lo ha puesto tan inquietante como aquí, Shyamalan o Lynch.

Destacable drama de terror que  tiene un tono gótico rural que envuelve todo el paisaje, hasta la cara de la madre es el vivo retrato de la mujer del famoso cuadro de Grant Wood, American Gothic. Absolutamente recomendada para diabólicos en general.

SECUENCIA CINEFILIA

Los niños con convulsiones fingidas al fondo mientras el hermano parece poseído de verdad causan verdadero pavor. Porque el poder de la mentira causa más miedo que el del propio diablo.


¡BRUJA, MAS QUE BRUJA!

Pocas actrices se han podido resistir a interpretar a una bruja.  Así la lista se hace casi interminable e incluye a Charlize Theron, Angelina Jolie, Nicole Kidman, Sandra Bullock, Julia Roberts, Shirley McLaine,  Helene Bonhan- Carter, Enma Watson, Winona Rider, Neve Campbell, Sigourney Weaver, Joan Collins, Cher, Michelle Pfieffer, Susan Sarandon, Angelica Houston, Bette Midler, Sarah Jessica Parker, Angela Langsbury,  Bette Davis, Kim Novak, Verónica Lake, sin olvidar las españolas Carmen Maura, Terele Pávez, Victoria Abril o Maribel Verdú.

Y entre tanta bruja hemos seleccionado a las que no viven en los mundos de fantasía tipo Disney y similares, ni a las terroríficas cintas que han protagonizado y centrarnos en otras más realistas o por lo menos, más cercanas a la película que nos ocupa. Ya hablaremos de esas otras en otra ocasión. 

Yves Montand y Sigmone Signoret en la adaptación de The Crucible hecha por Jean-Paul Sartre

D. W. Griffith (El nacimiento de una nación), en los inicios de su carrera, que fueron los  mismos  del propio cine, ya hizo una película corta sobre las que eran acusadas de brujas por rechazar a un diacono del poblado, entre los colonos de Norteamérica, “Rose O´Salem Town” (1910). Siendo “La muchacha de Salem” (1937) con Claudett Colbert y Fred Macmurray, la primera  película sonora sobre las falsas acusaciones en los juicios del siglo XVII.

El danés Carl T. Dreyer en su reconocido filme “Dies Irae” (1943, Día de la ira) trató de la misma forma estos excesos de sacerdotes que chantajeaban con denunciar si no se le conseguían favores sexuales. En tono de comedia, Verónica Lake perseguía a su acusador y su descendencia, desde la época de los juicios de brujas hasta el presente de 1942 en “Me casé con una bruja” de René Clair.

La obra de Arthur Miller The Crucible sobre los juicios de Salem, que suponía una alegoría sobre el macartismo, fue llevada al cine por primera vez en Francia, en una adaptación de Jean Paul Sartre con Simone SignoretYves Montand, Les sorcières de Salem(1957).Aunque se hizo antes una versión para televisión, hasta 1996 Hollywood no adaptó esta conocida obra, en España “El crisol”, interpretada por Winona Rider y con guión del propio autor. Aun hay una versión posterior de 2004, también para televisión con Kirstey Alley, “Salem Witch Trials”.

Mary Carrillo, Silvia Munt y Patxi Bisquert en "Akelarre"

En 1968, Vincent Price interpretó al General Witchfinder, un cazador de brujas en “Cuando las brujas arden” sobre un poema de Edgard Allan Poe. El mismo año Polanski dirigió “La semilla del diablo”, donde Ruth Gordon dio vida a Minnie Castevet, una de las brujas más impactantes de la historia del cine.

Alemania del Oeste realizaría su propia versión gore de los cazadores de brujas en la película de culto “Las torturas de la inquisición”, con el inquietante Udo Kier.  También en 1970, en Checoslovaquia, se estrenaba una película basada en textos reales sobre los juicios de la inquisición en “Martillo para las brujas” y el español Jess Franco situaba la acción en Inglaterra en tiempos de Jacobo II, en una película italiana con Christopher Lee, “El proceso de las brujas”.

En nuestro país, quizás la películas más destacables sobre el tema sean “Akelarre” (1984) de Pedro Olea, situada en una aldea navarra del siglo XVII  y la reciente “Las brujas de Zugarramurdi”,que dirige Alex de la Iglesia en la misma localidad, con un despliegue de meigas nunca visto antes, entre las que encontramos a la Maura, Terele Pavez, Carolina Bang, Maria Barranco, la galerista Topacio Fresh y hasta Santiago Segura y Carlos Areces, travestidos.



Se acerca "La Bruja"

Escrito por cinefiliacinefilia 08-05-2016 en Cómic. Comentarios (0)

Con el permiso de Andreu Zaragoza publicamos esta ilustración encontrada en la web sobre el próximo filme que trataremos en CINEFILIA, “La bruja”.


El nuevo traje del emperador

Escrito por cinefiliacinefilia 06-05-2016 en Estrenos. Comentarios (0)

The Tribe (Plemya, 2014) **

Parece que en esta época de excesiva corrección política y postureo ante los demás, aunque luego vayamos por detrás dando palos, hacer una película donde se muestre alguna discapacidad o se trate de un tema social preocupante es más reconocido que hacer una buena película. Y si encima “innovamos” con la técnica, aunque nos salga un nuevo traje del emperador, mejor que mejor.

Sinceramente, es difícil mantener la atención durante los 130 minutos que dura este experimento fílmico sin una nota musical ni una línea de diálogo más que en lenguaje de signos, con lo cual las personas  sordomudas que vean la película la entenderán, por lo menos de otra manera que los oyentes o los no conocedores de tal forma de comunicación.

Si es una cuestión de que haya alguna película así o sea la primera para discapacitados auditivos, genial pero no veo necesario que haya ruidos pero no música (esto me suena más a las apolilladas reglas del Dogma 95) ni por supuesto subtítulos, como siempre que veo una  película en un idioma que no comprendo. Como tampoco que mantenga planos generales donde apenas pasa nada durante interminables minutos.

Respecto al estilo, con frecuencia es como el de las primeras grabaciones cinematográficas o usando el estilo Haneke y a veces propio del cine del este, dejando la cámara estática a lo lejos o siguiendo de espaldas a los personajes sin intercalar un plano frontal. No veo en ello una motivación dramática, ni siquiera documentaloide, sino más bien una intención de postura cool provocadora porque no quiero pensar que fuera por economía de medios.

No se pretende dar profundidad psicológica a los personajes, no queda claro que les mueve a estos jóvenes hiperviolentos a comportarse así ni en qué tipo de reformatorio se encuentran que están más fuera que dentro. Además resulta inquietante como viven en un mundo silencioso donde nadie habla, ni los camioneros ni otros personajes fuera del recinto. Resultando con todo un filme vacuo y pretencioso de una originalidad rebuscada e incómodo de ver.

Dicho todo esto, hay que reconocer que hay escenas que hipnotizan y que el conjunto, una vez digerido, se ve lo suficientemente atrayente como en su día pudieron ser cintas innovadoras en la narración cinematográfica, sin cuajar bien entre el público.

Añadir que se trata de una cinta ucraniana cuyo debutante director, Miroslav Slaboshpitsky ha recogido todo tipo de reconocimientos tanto en Europa como en EEUU y que dos años después llega a las carteleras españolas, aunque ya se haya podido ver en diversos pases de salas alternativas.

SECUENCIA CINEFILIA

La escena del aborto es demoledora, desde cualquier punto de vista. Impacta el estoicismo de la “matrona” que la asiste impasible ante las quejas de la joven a la que mantiene semiatada por unas cuerdas colocadas en  sus pies y las condiciones de absoluta insalubridad en que se realiza en la pila de una cocina. Aunque igualmente la escena final, si se consigue llegar a ella, no puede dejar indiferente a nadie.


SILENCIO EN LAS SALAS

Dentro del cine clásico, la mirada a estos discapacitados sensoriales había tenido siempre un tratamiento dramático, como le ocurría a la ultrajada Jane Wyman en “Belinda” (1948) o la dura historia de superación de “El milagro de Ana Sullivan” (1962), sin olvidar más recientemente, el primer Oscar para una actriz sorda a Marlee Matlin por “Hijos de un dios menor” (1986).

El líder de The Who, Roger Daltrey, en la ópera-rock “Tommy”

 Tuvieron que llegar los irreverentes años 90 para ver una comedia con personajes discapacitados interpretados por Gene Wilder y Richard Pryor en “No me chilles que no te veo”. Por lo menos en EEUU, porque en Inglaterra a mediados de los 70 el musical “Tommy” contaba la historia de un niño ciego y sordomudo que llegaba a ser un as del pin-ball. En este plano, otra dramática comedia con música de por medio pero con tratamiento de falso documental, venida de Canadá, “La leyenda del DJ Frankie Wilde” (2004), también trataba el tema.

Igualmente hemos podido ver personajes de esta condición en películas criminales o thrillers, como “Furia pecadora” (1952) con Tony Curtis, la psicodélica “Pasaporte a la locura” (1968) o la más reciente “El silencio” (2005).

Cambiando de género, Anthony Quinn interpretaba a un hombre sordomudo en el spaghetti western “Los amigos” (1972). Y ya dentro del cine europeo, destacan las alemanas “Mas allá del silencio” (1996) y la coproducción con EEUU “Copying  Beethoven”, sobre los últimos años del compositor germano al que daba vida Ed Harris.

La cinematografía francesa aporta uno de los más renombrados documentales sobre el tema: “El país de los sordos” (1992), además de “Lee mis labios” (2001) de Jaques Audiard, “La familia Bélier” y “La historia de Marie Heurtin”, ambas de 2014.

Del mundo oriental destacamos “One day” (China, 2014), “Happiness of us alone” (Japón, 1961), “Love in another language” (Turquía, 2009) y “Black” (La India, 2005).

Y finalmente, en idioma español, “Habla mudita” (1973) drama rural con José Luis López Vázquez,  “Va a ser que nadie es perfecto” (2006), desconocida comedia de Joaquín Oristrell o el documental argentino “Sordo”, sobre un grupo de teatro con esta discapacidad.

Este repaso se completa con otros títulos que se quedaron en el tintero pero también pueden resultar interesantes:

“El corazón es un cazador solitario” 1968, EEUU

“Mandy” 1952 Reino Unido

“Querido Frankie” 2004 Reino Unido

“L'estate di Giacomo” 2011 Italia

“170 Hz” 2014 Países Bajos