CINEFILIA

Revista de cine

Miguel Albertos

Aquelarre en el bosque

Escrito por cinefiliacinefilia 10-05-2016 en Estrenos. Comentarios (0)

La bruja (The Witch, 2015) ***

Basada en leyendas populares, cuentos de hadas, diarios y registros de juicios. Cine de terror de estilo independiente, alejado de las producciones de género y más cercano a films como “La semilla del diablo” o “It Follows”, “La bruja” nos brinda un relato tan realista como fantástico, cumpliendo  con los tópicos del cine de brujas : el bosque, sacrificio de bebés, los aquelarres… generando más terror el poder de la creencia.

Tanto más la creencia religiosa que la diabólica. Haciendo atractivo incluso el lado diabólico, en  la propia bruja joven o la seductora voz de Satán. Mientras el mediocre padre parece Jesucristo directamente, no solo en su físico, siendo reconocibles críticas indirectas sobre el fanatismo religioso.

Su autor, Robert Eggers, la dirige y escribe. Es el primer largometraje del creador de un par de cortos de más de 20 minutos: “EL corazón delator” de Poe y “Hansel y Gretel”, hace como 8 años. Aunque con cámara sobria, defiende un estilo personal en su paso al cine comercial que inauguró Sitges este año pasado y consiguió mejor dirección en Sundance.  

Todos los personajes tienen mucha miga. La joven protagonista  Ania Taylor Joy y su hermano en la cinta, Harvey Scrimshaw, son de lo más tierno y atractivo, insinuando una sesgada sensualidad entre ellos. Los pequeños gemelos son tan molestos como terroríficos y el bosque sólo lo ha puesto tan inquietante como aquí, Shyamalan o Lynch.

Destacable drama de terror que  tiene un tono gótico rural que envuelve todo el paisaje, hasta la cara de la madre es el vivo retrato de la mujer del famoso cuadro de Grant Wood, American Gothic. Absolutamente recomendada para diabólicos en general.

SECUENCIA CINEFILIA

Los niños con convulsiones fingidas al fondo mientras el hermano parece poseído de verdad causan verdadero pavor. Porque el poder de la mentira causa más miedo que el del propio diablo.


¡BRUJA, MAS QUE BRUJA!

Pocas actrices se han podido resistir a interpretar a una bruja.  Así la lista se hace casi interminable e incluye a Charlize Theron, Angelina Jolie, Nicole Kidman, Sandra Bullock, Julia Roberts, Shirley McLaine,  Helene Bonhan- Carter, Enma Watson, Winona Rider, Neve Campbell, Sigourney Weaver, Joan Collins, Cher, Michelle Pfieffer, Susan Sarandon, Angelica Houston, Bette Midler, Sarah Jessica Parker, Angela Langsbury,  Bette Davis, Kim Novak, Verónica Lake, sin olvidar las españolas Carmen Maura, Terele Pávez, Victoria Abril o Maribel Verdú.

Y entre tanta bruja hemos seleccionado a las que no viven en los mundos de fantasía tipo Disney y similares, ni a las terroríficas cintas que han protagonizado y centrarnos en otras más realistas o por lo menos, más cercanas a la película que nos ocupa. Ya hablaremos de esas otras en otra ocasión. 

Yves Montand y Sigmone Signoret en la adaptación de The Crucible hecha por Jean-Paul Sartre

D. W. Griffith (El nacimiento de una nación), en los inicios de su carrera, que fueron los  mismos  del propio cine, ya hizo una película corta sobre las que eran acusadas de brujas por rechazar a un diacono del poblado, entre los colonos de Norteamérica, “Rose O´Salem Town” (1910). Siendo “La muchacha de Salem” (1937) con Claudett Colbert y Fred Macmurray, la primera  película sonora sobre las falsas acusaciones en los juicios del siglo XVII.

El danés Carl T. Dreyer en su reconocido filme “Dies Irae” (1943, Día de la ira) trató de la misma forma estos excesos de sacerdotes que chantajeaban con denunciar si no se le conseguían favores sexuales. En tono de comedia, Verónica Lake perseguía a su acusador y su descendencia, desde la época de los juicios de brujas hasta el presente de 1942 en “Me casé con una bruja” de René Clair.

La obra de Arthur Miller The Crucible sobre los juicios de Salem, que suponía una alegoría sobre el macartismo, fue llevada al cine por primera vez en Francia, en una adaptación de Jean Paul Sartre con Simone SignoretYves Montand, Les sorcières de Salem(1957).Aunque se hizo antes una versión para televisión, hasta 1996 Hollywood no adaptó esta conocida obra, en España “El crisol”, interpretada por Winona Rider y con guión del propio autor. Aun hay una versión posterior de 2004, también para televisión con Kirstey Alley, “Salem Witch Trials”.

Mary Carrillo, Silvia Munt y Patxi Bisquert en "Akelarre"

En 1968, Vincent Price interpretó al General Witchfinder, un cazador de brujas en “Cuando las brujas arden” sobre un poema de Edgard Allan Poe. El mismo año Polanski dirigió “La semilla del diablo”, donde Ruth Gordon dio vida a Minnie Castevet, una de las brujas más impactantes de la historia del cine.

Alemania del Oeste realizaría su propia versión gore de los cazadores de brujas en la película de culto “Las torturas de la inquisición”, con el inquietante Udo Kier.  También en 1970, en Checoslovaquia, se estrenaba una película basada en textos reales sobre los juicios de la inquisición en “Martillo para las brujas” y el español Jess Franco situaba la acción en Inglaterra en tiempos de Jacobo II, en una película italiana con Christopher Lee, “El proceso de las brujas”.

En nuestro país, quizás la películas más destacables sobre el tema sean “Akelarre” (1984) de Pedro Olea, situada en una aldea navarra del siglo XVII  y la reciente “Las brujas de Zugarramurdi”,que dirige Alex de la Iglesia en la misma localidad, con un despliegue de meigas nunca visto antes, entre las que encontramos a la Maura, Terele Pavez, Carolina Bang, Maria Barranco, la galerista Topacio Fresh y hasta Santiago Segura y Carlos Areces, travestidos.



Se acerca "La Bruja"

Escrito por cinefiliacinefilia 08-05-2016 en Cómic. Comentarios (0)

Con el permiso de Andreu Zaragoza publicamos esta ilustración encontrada en la web sobre el próximo filme que trataremos en CINEFILIA, “La bruja”.


El nuevo traje del emperador

Escrito por cinefiliacinefilia 06-05-2016 en Estrenos. Comentarios (0)

The Tribe (Plemya, 2014) **

Parece que en esta época de excesiva corrección política y postureo ante los demás, aunque luego vayamos por detrás dando palos, hacer una película donde se muestre alguna discapacidad o se trate de un tema social preocupante es más reconocido que hacer una buena película. Y si encima “innovamos” con la técnica, aunque nos salga un nuevo traje del emperador, mejor que mejor.

Sinceramente, es difícil mantener la atención durante los 130 minutos que dura este experimento fílmico sin una nota musical ni una línea de diálogo más que en lenguaje de signos, con lo cual las personas  sordomudas que vean la película la entenderán, por lo menos de otra manera que los oyentes o los no conocedores de tal forma de comunicación.

Si es una cuestión de que haya alguna película así o sea la primera para discapacitados auditivos, genial pero no veo necesario que haya ruidos pero no música (esto me suena más a las apolilladas reglas del Dogma 95) ni por supuesto subtítulos, como siempre que veo una  película en un idioma que no comprendo. Como tampoco que mantenga planos generales donde apenas pasa nada durante interminables minutos.

Respecto al estilo, con frecuencia es como el de las primeras grabaciones cinematográficas o usando el estilo Haneke y a veces propio del cine del este, dejando la cámara estática a lo lejos o siguiendo de espaldas a los personajes sin intercalar un plano frontal. No veo en ello una motivación dramática, ni siquiera documentaloide, sino más bien una intención de postura cool provocadora porque no quiero pensar que fuera por economía de medios.

No se pretende dar profundidad psicológica a los personajes, no queda claro que les mueve a estos jóvenes hiperviolentos a comportarse así ni en qué tipo de reformatorio se encuentran que están más fuera que dentro. Además resulta inquietante como viven en un mundo silencioso donde nadie habla, ni los camioneros ni otros personajes fuera del recinto. Resultando con todo un filme vacuo y pretencioso de una originalidad rebuscada e incómodo de ver.

Dicho todo esto, hay que reconocer que hay escenas que hipnotizan y que el conjunto, una vez digerido, se ve lo suficientemente atrayente como en su día pudieron ser cintas innovadoras en la narración cinematográfica, sin cuajar bien entre el público.

Añadir que se trata de una cinta ucraniana cuyo debutante director, Miroslav Slaboshpitsky ha recogido todo tipo de reconocimientos tanto en Europa como en EEUU y que dos años después llega a las carteleras españolas, aunque ya se haya podido ver en diversos pases de salas alternativas.

SECUENCIA CINEFILIA

La escena del aborto es demoledora, desde cualquier punto de vista. Impacta el estoicismo de la “matrona” que la asiste impasible ante las quejas de la joven a la que mantiene semiatada por unas cuerdas colocadas en  sus pies y las condiciones de absoluta insalubridad en que se realiza en la pila de una cocina. Aunque igualmente la escena final, si se consigue llegar a ella, no puede dejar indiferente a nadie.


SILENCIO EN LAS SALAS

Dentro del cine clásico, la mirada a estos discapacitados sensoriales había tenido siempre un tratamiento dramático, como le ocurría a la ultrajada Jane Wyman en “Belinda” (1948) o la dura historia de superación de “El milagro de Ana Sullivan” (1962), sin olvidar más recientemente, el primer Oscar para una actriz sorda a Marlee Matlin por “Hijos de un dios menor” (1986).

El líder de The Who, Roger Daltrey, en la ópera-rock “Tommy”

 Tuvieron que llegar los irreverentes años 90 para ver una comedia con personajes discapacitados interpretados por Gene Wilder y Richard Pryor en “No me chilles que no te veo”. Por lo menos en EEUU, porque en Inglaterra a mediados de los 70 el musical “Tommy” contaba la historia de un niño ciego y sordomudo que llegaba a ser un as del pin-ball. En este plano, otra dramática comedia con música de por medio pero con tratamiento de falso documental, venida de Canadá, “La leyenda del DJ Frankie Wilde” (2004), también trataba el tema.

Igualmente hemos podido ver personajes de esta condición en películas criminales o thrillers, como “Furia pecadora” (1952) con Tony Curtis, la psicodélica “Pasaporte a la locura” (1968) o la más reciente “El silencio” (2005).

Cambiando de género, Anthony Quinn interpretaba a un hombre sordomudo en el spaghetti western “Los amigos” (1972). Y ya dentro del cine europeo, destacan las alemanas “Mas allá del silencio” (1996) y la coproducción con EEUU “Copying  Beethoven”, sobre los últimos años del compositor germano al que daba vida Ed Harris.

La cinematografía francesa aporta uno de los más renombrados documentales sobre el tema: “El país de los sordos” (1992), además de “Lee mis labios” (2001) de Jaques Audiard, “La familia Bélier” y “La historia de Marie Heurtin”, ambas de 2014.

Del mundo oriental destacamos “One day” (China, 2014), “Happiness of us alone” (Japón, 1961), “Love in another language” (Turquía, 2009) y “Black” (La India, 2005).

Y finalmente, en idioma español, “Habla mudita” (1973) drama rural con José Luis López Vázquez,  “Va a ser que nadie es perfecto” (2006), desconocida comedia de Joaquín Oristrell o el documental argentino “Sordo”, sobre un grupo de teatro con esta discapacidad.

Este repaso se completa con otros títulos que se quedaron en el tintero pero también pueden resultar interesantes:

“El corazón es un cazador solitario” 1968, EEUU

“Mandy” 1952 Reino Unido

“Querido Frankie” 2004 Reino Unido

“L'estate di Giacomo” 2011 Italia

“170 Hz” 2014 Países Bajos



De maricas y skins

Escrito por cinefiliacinefilia 05-05-2016 en Festivales. Comentarios (0)

La tarde de ayer del DocumentaMadrid condensaba en 3 sesiones seguidas, posiblemente las películas más interesantes del festival, con las reveladoras declaraciones del director de una de ellas, en un coloquio posterior a la proyección. Hoy aun, hay oportunidad de ver dos de estas cintas.

 Holy Hell *** (2016, EEUU)

El escandaloso relato de una secta que aun continúa en activo, contado por sus propios seguidores. Los que la han abandonado, al menos. Declaraciones que se ilustran con filmaciones reales hechas por el director que fue el cámara oficial del grupo, durante 20 años, Will Allen, que curiosamente interviene en un episodio de “Perdidos”.

Un joven homosexual que tras graduarse en la universidad se unió a una comunidad espiritual formada por hombres y mujeres, guapos y esbeltos y liderada por un carismático gurú que obligaba a los chicos, según cuentan, a tener relaciones sexuales con él. Un actor porno que no pudo triunfar en Hollywood y que intervino en un papel mínimo en “La semilla del diablo”, también bailarín que cambia de nombre con frecuencia. La película cuenta con la producción ejecutiva del actor y cantante Jared Leto. Muy recomendable. 

SECUENCIA CINEFILIA: Los cortometrajes reales que servían de promoción al grupo, de estilo pop ochentero protagonizados por el líder, no tienen desperdicio, de verdad.

2ª proyección: jueves 5 mayo. 22,30h. (Sala Azcona, Cineteca)


Mapplethorpe: Look at the pictures **** (2016, EEUU)

También homosexual era el fotógrafo Robert Mapplethorpe. La HBO ha producido su primera biografía filmada, cinta ya proyectada el domingo pasado. Entrevistas a sus familiares, amantes y gente que trabajó con él, como la cantante de Blondie, Debbie Harry o la actriz Brooke Shields, se mezclan con grabaciones de la propia voz del artista, que murió en 1989, a los 42 años y en pleno éxito de su carrera, que tanto perseguía, tras contraer el VIH.

 Su obra elevó a la fotografía a la categoría de arte, a la vez que fue denunciada por irreverente, ilustrando todo tipo de prácticas sexuales y para más inri, en una sociedad como la americana, con modelos de raza negra que solían ser sus amantes. Por supuesto se puede contemplar gran cantidad de su vasto material artístico, ya que además sus directores Fenton Bailey y Randy Barbat han tenido acceso ilimitado a los archivos de la fundación del fotógrafo. De obligada visión para amantes de la fotografía y seguidores de Mapplethorpe.

Como curiosidad, añadir que se ha anunciado un biopic sobre su relación con Patti Smith –presencia que se echa de menos en el documental-  protagonizada por Matt Smith (Dr. Who) y Zosia Mamet (Girls).

SECUENCIA CINEFILIA: La reacción de uno de los amantes ante su propia descripción hecha por el artista, la cual desconocía: “Es guapo, inteligente y tiene buen rabo, pero eso no es suficiente” y que define la forma de ser de su autor bastante bien.


 Credit for murder *** (2015, Israel)

El propio director y protagonista, el israelí Vladi Antonevicz, nos explicaba que su película es lo que él denominaría un mockfiction, partiendo de que un mockumentary es un falso documental, esto se trataría de una cinta de ficción-burla (mock). La explicación está en el origen de la cinta: un vídeo que circuló por You Tube donde dos inmigrantes eran decapitados por un grupo neonazi en Rusia y que la policía no investigó a sus autores, alegando que no era real.

Posteriormente, el gobierno admitió que sí que lo era y el protagonista de esta ficción –que es el propio director- lo investiga introduciéndose en la banda de skins. En respuesta a la actitud del gobierno de Putin ante el vídeo, ya que no todo es real pero el director lo vende como documental, acusando a los líderes políticos rusos de ultraderecha de ser los autores de los asesinatos para manipular la opinión pública. Aunque es interesante, pierde fuelle hacia el final, a pesar de no llegar a los 90 minutos, conservando desde luego el debate entre sus espectadores, que como dijo el presentador es lo que persigue este festival que entrega el viernes sus premios.

SECUENCIA CINEFILIA: Las reacciones de gente anónima ante el vídeo de You Tube en cuestión que abren la película, no mostrando más que únicamente partes de esas crudas imágenes hasta bien avanzada la cinta.

2ª proyección: jueves 5 mayo. 18h. (Sala Azcona, Cineteca)

CONTINUARÁ…





Vuelve el western

Escrito por cinefiliacinefilia 04-05-2016 en Estrenos. Comentarios (0)

La venganza de Jane (Jane got a gun, 2016) ***

Podríamos calificar a esta película como un drama post guerra civil americana para evitar decir que es un western, género que a pesar de contar con obras maestras como “La diligencia” de John Ford o “Johnny Guitar” de Nicholas Ray, tiene aun bastantes detractores.

No estamos ante ningún peliculón imprescindible y de hecho, el año pasado nos llegaron películas del oeste mucho mejores. Sin embargo, se trata de un filme bastante digno. Una historia que, en ocasiones incluso puede recordarnos a la mítica “Casablanca” por su argumento: una mujer entre dos hombres a los que una guerra ha unido o separado.

Un dramático guión que se va desgranando a través de flashbacks, con un final que se espera más apoteósico pero que tampoco defrauda. Una de las bazas más destacables es su excelente reparto que conmueve por un lado y hace sentir un enorme desprecio por otro.

Ewan McGregor, en un papel de villano, teñido de moreno y con bigote, casi irreconocible, papel del que seguro ha disfrutado como un enano ya que suele estar acostumbrado a personajes más amables. Y una protagonista femenina poco común en este género, a la que da vida una Natalie Portman contenida y endurecida por la vida. Por cierto, es la primera vez que ambos actores vuelven a trabajar juntos tras los episodios iniciales de la saga de “Star Wars”.

Ewan McGregor como el jefe de la banda de los Bishop, se ha teñido hasta las cejas.

 

Joel Edgerton (que hemos podido ver recientemente como actor, escritor y director de “El regalo”) además de coprotagonizar la cinta, también interviene en el guión sobre una historia de Brian Duffield, autor de “Insurgente”, de la serie “Divergente”.  

ESCENA CINEFILIA

A pesar de que estamos en un western, aparecen elementos nuevos, no asociados a este género, como el globo aerostático, aunque sí que fueron utilizados en la guerra de secesión norteamericana. La escena en que montan en él, rodada por un director más eficaz que Gavin O´Connor podría haberse convertido en todo un icono de esta cinta.

EL RENACER DEL WESTERN

Está claro que estamos asistiendo a un renacer del cine del oeste. Tras el esplendor que tuvo un género que nació con el propio Hollywood, a mediados de los 60 se traspasó a Italia (en realidad rodado en España y con actores americanos) con el spaghetti western que popularizó Sergio Leone, hasta que se fue apagando con el western crepuscular de los 70 que Sam Peckinpah llevó a su máxima expresión.

Existen tendencias menos conocidas como el chili western, realizado en México o el acid western, nacido de la contracultura de los 60, que produjo Roger Corman de forma anónima y que influyó a Jim Jarmusch en su “Dead man” (1995) con Johnny Deep.

Tras el éxito de “Silverado” de Lawrence Kasdan en 1985, Kevin Costner (Bailando con lobos) y Clint Eastwood (Sin perdón), el cual nunca había abandonado el género desde que protagonizó spaghettis, lo consiguieron llevar a los primeros puestos en los premios de la Academia a principios de los 90, llegando a extrapolarse el mundo del oeste a películas de ciencia-ficción como “Regreso al futuro III” o de terror como “Ravenous” de Antonia Bird. 

La aterradora “Bone Tomahawk” sobre una tribu de caníbales, fue premiada en el festival de Sitges.

Ya en esta década, los hermanos Cohen abrieron nuevamente la caja de Pandora con el remake del clásico “Valor de ley”  –que obtuvo 10 nominaciones a los Óscar- consiguiendo dar otra vuelta de tuerca a este cine de vaqueros y pistolas. Se puede decir que el espaldarazo final se lo ha dado Quentin Tarantino con sus dos últimas películas: “Django desencadenado” y “Los odiosos ocho”.

 En 2015, hemos tenido  westerns de terror como “Bone Tomahawk” o la casi gore “The Salvation” e incluso de corte independiente como “Slow West”. Y este mismo año, “El renacido” conseguía el Óscar para su protagonista Leonardo DiCaprio y para su director, el mexicano Alejandro González  Iñarritu, además de la fotografía, aunque partía sin embargo con doce nominaciones.

Las historias de este neo western se nos antojan más profundas y meditadas, mezcladas con otros géneros o temáticas, borrando calificativos como “una de vaqueros” o “una de indios” por los que también fue conocido y que posiblemente denostaban un poco este cine sobre el viejo oeste americano.