CINEFILIA

Después de la tormenta

A la deriva **** (Adrift, 2018) EEUU. 96 min. Estreno: 29 de junio.

Reconocemos en A la deriva una manera de narrar con gran eficacia una historia real que podría haber sido desde muy plana a excesivamente dramática. No por algo, el realizador islandés Baltasar Kormákur tiene en su haber ya una docena de films y entre ellos un par de historias de supervivencia, además de esta.

Romance, aventura, supervivencia con toques oníricos e incluso fantasmales son temas que reúne esta conseguida película de entretenimiento que va un poco más allá de la novela escrita por Tami Oldham Ashcraft narrando su propia experiencia vivida en alta mar, a solas, durante 41 días.

Las limitaciones de espacio y personajes que puede tener la historia son suplidas con solvencia a través de flashbacks y secuencias nacidas de la imaginación o el desvarío de la traumática vivencia. 

Sam Claflin y Shailene Woodley son dos aventureros del mar

Su protagonista, Shailene Woodley a la que recordamos en Pájaro blanco en la tormenta de nieve (2014), última película hasta la fecha de Gregg Araki, se dio a conocer al gran público en la serie cinematográfica Divergente. Su compañero, Sam Claflin, viene de otra saga adolescente de éxito, Los juegos del hambre.

ESCENA CINEFILIA

La reveladora escena en que vemos que el convalenciente marido de la protagonista no se encuentra hace que un escalofrío nos recorra el cuerpo.


UN ISLANDÉS DE ORIGEN HISPANO

Quizás algunos recuerden a Baltasar Kormákur como aquel director que convenció a Victoria Abril, allá por el año 2000, para trabajar en una película en la fría Islandia, 101 Reikiavik. La actriz española ya había hecho de lesbiana en Felpudo maldito (1995) y aquí era una profesora de flamenco que enamoraba a la madre del protagonista.

Baltasar Kormákur protagonizó su película anterior Medidas extremas (The Oath)

Era la ópera prima de un director islandés cuyo padre era un pintor catalán y que además es actor y productor de films propios y ajenos, así como guionista. Esta es su quinta película en EEUU, aunque la anterior (Medidas extremas) tuvo producción de su país, donde no hace mucho que también hizo una serie de televisión.

Tanto sus películas Everest (2015) como The Deep (2012) son historias reales de supervivencia, una en las montañas y la otra también en el mar, así que Kormákur se formulaba como el cineasta perfecto para dirigir A la deriva.


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