CINEFILIA

Los monstruos de la vigilia

No dormirás *** (2018) URUGUAY-ARGENTINA-ESPAÑA. 106 min. Estreno: 15 de junio.

Nunca nos planteamos la veracidad de que el insomnio prolongado provocara a Christian Bale terribles alucinaciones en El maquinista. De igual manera y apoyada por una serie de afirmaciones escritas al principio de la película, No dormirás juega con esta idea y va mas allá, siendo unos actores los que se provocan la vigilia para llegar a un estado performativo idóneo para una representación teatral.

De hecho, este estado los introduce en una especie de otra dimensión, llegando a repetir los actos que allí presencian. Este es el intrincado punto de partida que utiliza el director uruguayo Gustavo Hernández para provocarnos el horror en un psiquiátrico abandonado, que es donde se ensaya la obra y donde parece que ocurrieron unos macabros hechos.

De esta manera, ya tenemos todo para una cinta de género: ambientes oscuros, un pasado que influye en el presente de manera amenazante y un viaje a los sitios más recónditos de nuestra mente. Elementos que bien jugados consiguen hacernos creíble un guión de Juma Fode con varias aristas, que en un principio se sostiene un poco con palillos.

Natalia de Molina y Eva De Dominici escuchan aterradas a Belén Rueda (de espaldas)

En la historia subyacen también temas como la competitividad entre actores o el precio del éxito que sirven de acicate para unos personajes bien construidos e interpretados. Aunque Belén Rueda y Natalia de Molina encabezan el reparto, Eva De Dominici es en realidad la protagonista, apoyadas por Juan Manuel Guilera, ambos argentinos y María Zabay.

ESCENA CINEFILIA

Los sustos son un poco manidos, aunque efectivos en los momentos apropiados y hay dos imágenes que nos llevan directamente a La semilla del diablo, en la escena de la cuna y a Rebeca, en la mujer en la ventana.


ENTREVISTA CON EL DIRECTOR

Gustavo Hernández, que no se considera un director de género, aunque sus dos anteriores cintas también sean de terror, define No dormirás como “una película más allá del terror, con muchas capas que vas descubriendo, tiene una cuota de drama, con una relación de una hija con un padre y de cómo desarrolla un artista una obra y hasta dónde puede llegar para que cale y se recuerde”.

El director con Belén Rueda y Natalia de Molina en el pase de prensa en los cines Princesa

¿Qué parte real hay en el tema del insomnio? Mucho, mucho. Hay más de lo que pensamos. El 80% de lo que se afirman en las placas al inicio de la película es real. Hay alucinaciones auditivas, visuales, comportamientos erráticos. Cuando no se duerme, los sentidos se amplifican. Hay muchos estudios en EEUU, donde se monitorizaron más de cien horas. En un momento ya, el insomne no se puede dormir.

¿Cómo llegó Belén Rueda al proyecto? Aunque veníamos de películas independientes, escribimos el personaje de Alma Böhm pensando en ella y por suerte le llegó el guión, le gustó y quiso participar en la película y a partir de ahí el proyecto tomó otra dimensión.

¿Qué te atrae del terror? El terror tiene un público muy especial, muy abierto y creativo. El terror abarca muchos géneros: drama, acción y un toque de fantasía que no tienen otros. Puedes jugar con muchos caminos. Ahora casi todos los festivales de clase A incluyen una sección de películas de este tipo.

¿Te consideras un director de género? Más allá de Carpenter, Sam Raimi, Hitchcock o Polanski, mis influencias no vienen del terror. Yo crecí viendo mucho cine americano de los 70, de Coppola, de Scorsese, de Brian De Palma. Yo pensé que mi primera película iba a ir por ese lado pero terminé dentro del género casi de casualidad con “La casa muda”, que como terminó en Cannes y con un remake norteamericano, Silent house, me abrió las puertas en el género.

Nos aseguró que “hay que tener un pie en la realidad y otro en la locura, como se dice en la película. Eso es lo que me pasa a mí como director”.


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