CINEFILIA

El terror llama a su puerta (otra vez)

Los extraños: Cacería nocturna *** (The Strangers: Prey at Night, 2018) EEUU. 85 min. Estreno: 1 de junio.

En 2008, nos encontramos con un slasher de autor de Bryan Bertino, basado en hechos reales, donde tres misteriosos asesinos enmascarados, dos mujeres y un hombre de los que no sabemos nada, acababan a sangre fría con una pareja que iba a disfrutar una noche romántica en una casa de campo.

Ahora, diez años después, han decidido retomar la idea de Bertino con otro director, el inglés Johannes Roberts (A 47 metros) y añadiendo otro guionista que introduce a la típica familia americana con sus pequeños dramas, perdiendo algo de frescura y consiguiendo un producto que recuerda a la primera The Purge (2013).

Aun así, la cinta engancha a los incondicionales del género y los enmascarados siguen atemorizando y matando bajo lo que parece un plan predeterminado, lo que consigue provocar más terror aún, como hacían los psicópatas de Funny Games de Haneke, llamando a las puertas de sus víctimas bajo una apariencia inocente en un principio, preguntando por una tal Tamara.

Christina Hendricks junto a Bailee Madison, su hija en la ficción

Si en la primera Liv Tyler iluminaba un reparto de actores poco conocidos, ahora es Christina Hendricks, la sexy secretaria de Mad Men que también pudimos ver en la grandiosa The Neon Demon, quien encabeza las carteleras junto al australiano Martin Henderson, que protagonizó la versión americana de The Ring.

ESCENA CINEFILIA

Lo que más sigue dando pavor en esta secuela son los extraños enmascarados: el hombre del saco, Pin-Up Girl y especialmente, Dollface cuando le preguntan que porqué hace eso y contesta: “¿Y por qué no?”.


OTRO ESTRENO DE TERROR

1974. La posesión de Altair ** (2016) MÉXICO. 82 min. Estreno: 1 de junio

Una premisa completamente diferente dentro del género. Se trata de una cinta mexicana, debut en la dirección de Víctor Dryere, que también ha escrito él mismo. Supuestamente basada en la desaparición de un joven matrimonio en México tras la también supuesta posesión de la esposa, Altair.

Rodada con la técnica del found footage (metraje encontrado), muy conseguido al igual que la recreación artística de la época en que transcurren los acontecimientos, los años 70. Tan creíbles como las interpretaciones de los actores. No podemos decir lo mismo del clímax de fantaterror que sólo consigue en los minutos finales y a duras penas.

A pesar de todo consiguió el premio a mejor película latinoamericana en el Festival de Sitges y tiene no pocos defensores. Sin embargo, es muy fácil caer en el sopor a pesar de su corta duración.


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