CINEFILIA

Verano y cine

EL SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO

Elizabeth Taylor en De repente, el último verano

Esta ola de calor que anunciaba el verano y no remite, derrite los cerebros de tal forma que los recuerdos de imágenes de películas alojadas en mis neuronas se funden como gotas de helado.

Son ésas donde los personajes se secan el sudor con chorreantes pañuelos blancos y el sol ciega sus ojos abrasando sus pupilas de los dramas sureños de Tennessee Williams o William Faulkner como La gata sobre el tejado de zinc (caliente), De repente el último verano, Verano y humo El largo y cálido verano

Las tórridas noches en los thrillers pasionales como Fuego en el cuerpo, con su pareja protagonista refrescándose juntos en una bañera o La ley del deseo, donde Carmen Maura no puede resistirse a una manguera de un regador nocturno para calmar su calor.

Kathleen Turner y William Hurt en Fuego en el cuerpo

Las vacaciones veraniegas, las del despertar sexual de Verano del 42, Grease, Dirty DancingKrámpack o las más inocentes de aquel televisivo Verano azul.

Sin olvidar los enredos de amor y sexo de Cuento de verano de Eric Rohmer y su homenaje español Nubes de verano o los de Bergman en Sonrisas de una noche de verano y su homenaje americano La comedia sexual de una noche de verano de Woody Allen.

No podía faltar en este imaginario la soleada Italia representada en Locuras de Verano (Summertime) o en las dos versiones de la misma intriga de Patricia Highsmith, A pleno sol y su remake El talento de Mr. Ripley.

John Travolta y Olivia Newton-John vivían un amor de verano en Grease

Una palabra aparece, obvia, en la mayoría de los títulos, insistente como los violines en el presto dedicado a esta estación en la obra magna de Vivaldi y cadente como las grandes voces que interpretaron el aria Summertime, escrita por Gershwin para Porgy and Bess, como las imágenes que siguen cayendo sin orden ni concierto nublando mi mente hasta que me quedo dormido.


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