CINEFILIA

Violencia subjetiva

Hardcore Henry (2015) ** RUSIA-CHINA-EEUU 96 min.

Dos cosas llaman la atención en esta cinta que también se proyectó en Sitges. A ver, este año por ejemplo, ha tenido un line-up de 186 largometrajes. Por un lado está rodada por completo en cámara subjetiva, técnica que ya se utilizó por primera vez durante todo el metraje en el filme noir “La dama del lago” (1947). Película a la que se hace un homenaje a través de un póster, con lo que su director parece que no sólo basa su lenguaje en un videojuego.

Por otro lado está su extrema violencia, casi único argumento ya que se producen posiblemente más muertes que en ninguna otra película, a un ritmo desenfrenado. Su comienzo es muy prometedor, presentándonos a una especie de hombre bionico cual Robocop. Sin embargo la endeble trama se queda en un continuo ir matando todo obstáculo que salga al camino al estilo del más burdo videojuego, ya muy superado.

Aún así, atrapa bastante visualmente sólo perdiendo la atención en algunas ocasiones, lo cual es muy loable. Donde falla es en la descripción de los personajes que no se sabe a veces ni de qué lado están, al igual que el protagonista subjetivo que no puede hablar y solo escucha.

Akan (Danila Kozlovsky) pretende destruir a la humanidad.

Con todo, recibió el premio del público en Toronto, en la sección Locura de medianoche. Y es un experimento fílmico que encontramos incluso raro que se estrene en cines, que podría establecer un antes y un después, aunque no creo.

Se trata de la ópera prima del realizador de videoclips ruso Ilya Naishuler, donde ya experimentó con la cámara subjetiva. Rodada en ruso y en inglés, vemos a actores anglosajones como Haley Bennet (Miedos 3D, La chica del tren) como la esposa y a Tim Roth en un cameo como el padre del protagonista, así como al actor de origen surafricano Sharlto Copley (Distrito 9).

LA ESCENA

El comienzo no es superado en ningún momento cuando la esposa inserta los miembros bionicos en el protagonista que no puede recordar nada.

LA CÁMARA SUBJETIVA

Para que no haya dudas y como su propio nombre indica, la cámara subjetiva es la técnica con la que se sugiere el punto de vista de un personaje concreto. El ángulo de la cámara está a la altura de los ojos. Aunque su uso está recomendado que no se prolongue para no desorientar al espectador, algunos directores decidieron jugar.

“La dama del lago”, primer filme que se arriesgó a usar la cámara subjetiva durante toda la acción.

Parece que el primero en hacer un uso distinto de este tipo de plano podría haber sido el alemán F.W. Murnau en “El último” (1924). Película muda en la que el director de fotografía Karl Freund decidió innovar dotando de movimiento a la cámara, llegándosela a atar al pecho mientras montaba en bicicleta.

En 1927, el francés Abel Gance utilizó muchas técnicas innovadoras en su grandilocuente “Napoleón”, proyectado en múltiples pantallas. Entre ellas la cámara bajo el agua, la cámara en mano y la cámara subjetiva.

Estrenada en 1947, “La senda tenebrosa” de Delmer Daves, aguantaba casi una hora sin desvelar el rostro del protagonista a través de esta misma técnica, descubriendo que no era otro que Humphrey Bogart. Y ese mismo año, como apuntábamos arriba, Robert Montgomery realiza la primera película rodada por entero con el plano subjetivo, “La dama del lago”. Aunque insertó algunos cortes donde el protagonista, el detective Philip Marlowe, se dirige al espectador, además de incluir planos del mismo reflejado en un espejo, con lo que si lográbamos verle la cara.

Hitchcock utilizó la variante del plano subjetivo voyeur en “La ventana indiscreta”

El propio Alfred Hitchcock utilizó este recurso en muchas de sus películas y planos como los del niño de “El resplandor” de Stanley Kubrick son memorables, sin llegar nunca a excederse. Cosa que si que hicieron los directores de “El proyecto de la bruja Blair” a finales del siglo pasado. Solución low cost, la del metraje encontrado rodado en cámara en mano para suplir la falta de presupuesto, que dio buenos resultados al menos en taquilla.

Como un trabajo experimental quedó “El arca rusa” (2002), al contarnos en un único plano de 96 minutos rodado desde el punto de vista del narrador, los tres siglos de historia del museo Hermitage de San Petersburgo. Dirigía Alexander Sokurov.

Gaspar Noé en 2009 también hizo uso y abuso de esta técnica en “Enter the Void” aunque con una variante: ver de escorzo al protagonista ya que es su alma la que al abandonar el cuerpo toma el punto de vista, surcando los aires.

Últimamente, cintas como “Monstruoso” (2008) de Matt Reeves o “Maniac” (2012) de Franck Khalfoun también utilizaron la cámara subjetiva en gran parte de su metraje.


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