CINEFILIA

El eslabón perdido y la animación francesa

El reino de los monos (Pourquoi j'ai pas mangé mon père / Evolution Man, 2015) **

Primer título que dirige el actor francés de origen marroquí Jammel Debouze. Humorista que aparece en películas como “Amelie” o en el papel de Numeróbis en las aventuras de acción real de Astérix. A los 15 años perdió la movilidad del brazo derecho en un accidente, cosa que se refleja en el protagonista, al que además de aportarle su voz, le da su imagen. También ha hecho la adaptación al guión de la novela Evolution Man - How I Ate My Father (1960) de Roy Lewis. Obra de culto que desarrolla una mirada en clave cómica a la evolución del hombre prehistórico.

Jamel Debbouze utiliza el libro de Lewis para construirse un personaje a su imagen y semejanza y llevarlo a su terreno en un relato naif, lleno de verborrea que se deja por el camino la clave de la novela.

Debbouze no es el único cómico real cuya imagen aparece en la cinta. Louis de Funès también es recreado en el personaje de Vladimir. Un homenaje al actor de la saga Fantomas, imitando sus rasgos y tono de voz. La técnica de animación empleada ha sido el motion capture, consiguiendo dibujos más realistas en sus movimientos pero que a la vez son una mera transposición de los actores que los interpretan, disolviendo la magia de la animación.

El heredero al trono de una comunidad de monos es mandado matar al poco de nacer por ser más pequeño y despoblado de pelo que su fuerte hermano menor, por consejo de la bruja de la tribu. Un simio que vive en soledad lo salva y lo cría, demostrando con los años ser el eslabón perdido entre el mono y el hombre, al caminar sobre dos piernas o dominar el fuego.

Cinta que se deja ver sin que levante demasiadas emociones y cuyo discurso pro familia llega a cansar un poco, aunque tampoco aburre.  A esto hay que añadir que la banda sonora llena de éxitos de soul de Aretha Franklin, Stevie Wonder o Nina Simone desentone  con la sabana de hace millones de años.

ESCENA CINEFILIA

Son quizás las escenas de la hechicera las más conseguidas, aunque por otro lado hay que decir que recuerda sospechosamente al mono Rafiki de “El rey león”.


CINE FRANCÉS DE ANIMACIÓN 

Imagen del episodio de Charles Burns de “Peur(s) du noir”.

Como también es habitual en otras cinematografías, vemos en la animación francesa una tendencia marcada por las adaptaciones de cómics, tanto propios como belgas e incluso italianos. Así, existen hasta nueve largometrajes animados sobre el personaje de Astérix, la primera, “Astérix el galo” de 1967 y la última de 2014.

Dentro del cómic belga, el famoso reportero de Hergé de flequillo levantado ha sido llevado en dos ocasiones a la gran pantalla, en dibujos, a principios de los 70, en “Tintín en el templo del sol” y “Tintín en el lago de los tiburones” por la productora Belvision, mucho antes que por Spielberg. También los adorables gnomos azules de Peyo pudieron ser vistos en versión francesa en “La flauta mágica de los pitufos” (1976) antes de que los tridimensionearan en Hollywood.  

Los cómics de Corto Maltés del italiano Hugo Pratt fueron animados en cine en “Corto Maltés, la película” (2002) de Pascal Morelli y entre 2002 y 2004, el Canal + francés produjo cuatro películas más para televisión.

En 2007, la historietista iraní afincada en Francia, Marjane Satrapi, adaptaba su propia novela gráfica “Persépolis”, de gran éxito. Y  ese mismo año, conocidos dibujantes de cómic como el americano Charles Burns o el francés Blutch creaban dos de los seis fragmentos de que se componía la magnífica película de terror en blanco y negro “Peur[s] du noir” (aka “Fear[s] of the Dark”).

“El planeta salvaje” una compleja historia donde los humanos son aniquilados como insectos.

Pero no sólo de cómics vive la animación francesa. Hay autores como René Laloux que nos deleitó con la espectacular “El planeta salvaje” en 1973 y continuó durante toda la década de los 80. Entre otras muchas destacan “Los amos del tiempo” (1982), ayudado en el guión por Moëbius y “Gandahar, los años luz” (1988), donde colaboró con Isaac Asimov.

A finales de los noventa Michel Ocelot inició una trilogía con “Kirikú y la Bruja” (1998) y del resto de sus películas, “Azur y Asmar” (2006) es la que ha tenido mayor repercusión.

En 2003, el filme de Sylvain Chomet “Bienvenidos a Bellville” era reconocido con diversos premios y nominaciones, incluida la de los Oscar y siguió haciendo animación con “El ilusionista” (2010), sobre un guión de Jacques Tatí. Ahora prepara la precuela de Bellville, “Swing Popa Swing” para 2018.

El afamado Luc Besson creó en 2006 la saga de “Arthur y los minimoys” con tres películas hasta ahora, donde mezcla imagen real y animación 3D. El mismo año destacó la futurista “Renacimiento” del animador del videojuego “Rayman”, Christian Volckmn.



“Renacimiento” y “El Ilusionista”, dos ejemplos muy distintos de reciente animación en Francia.

Una pareja de directores parecen ser los últimos en llegar, Alain Gagnol y Jean-Loup Felicioli,  habiendo realizado largometrajes como “Un gato en París” (2010) nominada al Oscar a película de animación y de estilo picasiano y “Phantom boy” (2015) de dibujo pop-art.

El historietista Joann Sfar también triunfó en premios y festivales con la cinta para adultos “El gato del rabino” (2011). Las películas más recientes de la animación francesa son: “Ernest & Célestine” (2012), de corte infantil y que obtuvo otra nominación al Oscar, “La mecánica del corazón” (2013) de tono gótico, en stop motion o “El principito” (2015) sobre la novela de Antoine de Saint-Exupery.



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