CINEFILIA

Los fantasmas y la lucha disfrazada de fiesta

LA FIRMA INVITADA: Diego García Sánchez

DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA HOMOFOBIA.

Irreconocible John Travolta en la versión musical de la película de John Waters “Hairspray”.

Hace ya 10 años, Eduardo Nabal Aragón publicaba un artículo titulado “Fantasmas en tu videoteca”. Lejos de los estereotipos sobrenaturales del género de terror, el autor utilizaba el término para referirse a una realidad que no ha cambiado demasiado en este tiempo. A  pesar de la censura, de la ocultación y la negación, el colectivo LGTBIQ (lesbianas, gays, transexuales, bisexuales, intersexuales y queer) siempre ha formado parte de la historia del cine. No siempre en primer plano pero sí entre bastidores, buscando el equilibrio entre lo que se podía y no se podía mostrar a la sociedad. Por eso lo de “fantasmas”, porque siempre hemos estado ahí, pero no siempre hemos sido visibles.

El cine es arte, pero también es información.  Es el reflejo de las inquietudes de la sociedad. Y también es formación, sensibilización, apertura de miras. Hemos pasado de aquellas películas en las que las relaciones entre personas del mismo sexo eran meras insinuaciones a otras que terminaban con la muerte y el castigo divino o aspectos más negativos del colectivo: la prostitución, el SIDA, la marginación…

Pero esto, poco a poco, va cambiando. La normalidad se va imponiendo y cada vez es más habitual ver una cara más amable. Valga como ejemplo las peticiones de muchos internautas para que Elsa salga del armario en la segunda parte de “Frozen”, lo que supondría enseñar a los niños la diversidad.

Hoy, 17 de mayo se celebra el Día Internacional contra la homofobia. En realidad, contra todo tipo de fobia hacia el colectivo LGTBIQ. Aunque se ha conseguido conquistar muchos derechos, esto no es suficiente: la mentalidad de una sociedad no cambia por el hecho de que cambien las leyes. Además del reconocimiento legal y de la cada vez mayor visibilidad, es necesario que trabajemos por la igualdad, por la convivencia y por la normalidad. Y ahí es donde el cine juega un papel fundamental mostrando la diversidad sexual. La tarea de la visibilidad y la sensibilización resulta más positiva desde la cultura y el ocio que desde el discurso legal y político. Ambos son necesarios, pero no son igual de efectivos.

Toni Cantó pasó de prostituta travesti en "Todo sobre mi madre" a la cúpula directiva de UPyD.

El colectivo LGTBIQ es muy visible por sus fiestas del Orgullo. Se muestra un ambiente lúdico y festivo, pero en realidad supone la reivindicación de unos derechos básicos que forman parte de los Derechos Humanos. Y esta idea se puede extrapolar al cine. Baste un ejemplo un tanto banal, pero que a mí me sorprendió gratamente. La película “Hairspray” (2007, Adam Shankman), basada en el musical de Broadway, se disfraza de ingenuidad mediante una joven que sueña con triunfar en un concurso de baile, para denunciar una situación mucho más grave: el racismo en Estados Unidos.

Aunque el filme se centra en la discriminación que sufre la población negra en los años 60, es fácil ver un paralelismo con las condiciones de vida de la comunidad LGTBIQ, destacando el hecho de que el personaje de la madre siempre haya sido interpretado por un hombre, en este caso, un travestido John Travolta que canta: “You can’t stop my happiness, ‘cause I like the way I am”.

Todavía hay aspectos poco tratados, como la transexualidad. Como ejemplo podemos poner la visión de Almodóvar en la Lola de “Todo sobre mi madre” (1999) o la historia real de la pintora danesa Lili Elbe, primera mujer en someterse a una operación de cambio de sexo, que muestra “La chica danesa” (2015).

La realidad homosexual en ambientes rurales, lejos de la libertad que da una gran ciudad y el anonimato, es otro de estos aspectos. “Cefalea” (2014) es un cortometraje cómico de María Sánchez Testón que narra la historia de dos ancianos que luchan por mantener su independencia mientras tratan de entender que su nieto no se va a casar con Eva, sino con Ewan.

“Scusate se esisto!”, comedia italiana sobre los roles de género.

Mencionaba que la visibilidad depende de la sociedad en la que se encuadre la película. En este sentido, se puede mencionar la comedia italiana “Scusate se esisto!” (2014) de Riccardo Milani, en la que Raoul Bova (Perdona si te llamo amor) y Paola Cortellesi luchan contra la misoginia y la homofobia en la sociedad italiana.

Son muchos todavía los fantasmas contra los que tiene que luchar el cine, pero es un camino que se recorre poco a poco y entre todos.

Recuerda: “You can’t stop the beat!”.


Diego García Sánchez

Licenciado Filología Hispánica,

Graduado en Información y Documentación.

Actor y músico en producciones teatrales.










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