CINEFILIA

Vuelve el western

La venganza de Jane (Jane got a gun, 2016) ***

Podríamos calificar a esta película como un drama post guerra civil americana para evitar decir que es un western, género que a pesar de contar con obras maestras como “La diligencia” de John Ford o “Johnny Guitar” de Nicholas Ray, tiene aun bastantes detractores.

No estamos ante ningún peliculón imprescindible y de hecho, el año pasado nos llegaron películas del oeste mucho mejores. Sin embargo, se trata de un filme bastante digno. Una historia que, en ocasiones incluso puede recordarnos a la mítica “Casablanca” por su argumento: una mujer entre dos hombres a los que una guerra ha unido o separado.

Un dramático guión que se va desgranando a través de flashbacks, con un final que se espera más apoteósico pero que tampoco defrauda. Una de las bazas más destacables es su excelente reparto que conmueve por un lado y hace sentir un enorme desprecio por otro.

Ewan McGregor, en un papel de villano, teñido de moreno y con bigote, casi irreconocible, papel del que seguro ha disfrutado como un enano ya que suele estar acostumbrado a personajes más amables. Y una protagonista femenina poco común en este género, a la que da vida una Natalie Portman contenida y endurecida por la vida. Por cierto, es la primera vez que ambos actores vuelven a trabajar juntos tras los episodios iniciales de la saga de “Star Wars”.

Ewan McGregor como el jefe de la banda de los Bishop, se ha teñido hasta las cejas.

 

Joel Edgerton (que hemos podido ver recientemente como actor, escritor y director de “El regalo”) además de coprotagonizar la cinta, también interviene en el guión sobre una historia de Brian Duffield, autor de “Insurgente”, de la serie “Divergente”.  

ESCENA CINEFILIA

A pesar de que estamos en un western, aparecen elementos nuevos, no asociados a este género, como el globo aerostático, aunque sí que fueron utilizados en la guerra de secesión norteamericana. La escena en que montan en él, rodada por un director más eficaz que Gavin O´Connor podría haberse convertido en todo un icono de esta cinta.

EL RENACER DEL WESTERN

Está claro que estamos asistiendo a un renacer del cine del oeste. Tras el esplendor que tuvo un género que nació con el propio Hollywood, a mediados de los 60 se traspasó a Italia (en realidad rodado en España y con actores americanos) con el spaghetti western que popularizó Sergio Leone, hasta que se fue apagando con el western crepuscular de los 70 que Sam Peckinpah llevó a su máxima expresión.

Existen tendencias menos conocidas como el chili western, realizado en México o el acid western, nacido de la contracultura de los 60, que produjo Roger Corman de forma anónima y que influyó a Jim Jarmusch en su “Dead man” (1995) con Johnny Deep.

Tras el éxito de “Silverado” de Lawrence Kasdan en 1985, Kevin Costner (Bailando con lobos) y Clint Eastwood (Sin perdón), el cual nunca había abandonado el género desde que protagonizó spaghettis, lo consiguieron llevar a los primeros puestos en los premios de la Academia a principios de los 90, llegando a extrapolarse el mundo del oeste a películas de ciencia-ficción como “Regreso al futuro III” o de terror como “Ravenous” de Antonia Bird. 

La aterradora “Bone Tomahawk” sobre una tribu de caníbales, fue premiada en el festival de Sitges.

Ya en esta década, los hermanos Cohen abrieron nuevamente la caja de Pandora con el remake del clásico “Valor de ley”  –que obtuvo 10 nominaciones a los Óscar- consiguiendo dar otra vuelta de tuerca a este cine de vaqueros y pistolas. Se puede decir que el espaldarazo final se lo ha dado Quentin Tarantino con sus dos últimas películas: “Django desencadenado” y “Los odiosos ocho”.

 En 2015, hemos tenido  westerns de terror como “Bone Tomahawk” o la casi gore “The Salvation” e incluso de corte independiente como “Slow West”. Y este mismo año, “El renacido” conseguía el Óscar para su protagonista Leonardo DiCaprio y para su director, el mexicano Alejandro González  Iñarritu, además de la fotografía, aunque partía sin embargo con doce nominaciones.

Las historias de este neo western se nos antojan más profundas y meditadas, mezcladas con otros géneros o temáticas, borrando calificativos como “una de vaqueros” o “una de indios” por los que también fue conocido y que posiblemente denostaban un poco este cine sobre el viejo oeste americano.


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